La regla y el miedo
La ley compensa el ingreso REAL perdido — no pregunta el formato del pago. Lo que cambia con el efectivo es la prueba: en vez de fotocopiar talones, se construye un expediente. Y los dos miedos que frenan a la gente tienen respuesta corta: la carta del patrón es evidencia de SU caso, no una denuncia contra él (así se lo explicamos a los patrones, y la mayoría coopera); y su reclamo civil es privado — no es una auditoría de nadie. Hable claro con su abogado: la confidencialidad cubre la conversación completa.
El checklist, en la práctica
- La carta del patrón — la pieza reina. Pídala simple: puesto, pago semanal, días faltados. Nosotros la formalizamos.
- Sus registros — la libreta de trabajos, los mensajes del '¿vienes el sábado?', las fotos de las obras: todo dibuja su trabajo real.
- El dinero que se mueve — depósitos, envíos a la familia, la renta pagada puntual: el efectivo deja huellas.
- Los testigos — el compañero de cuadrilla, la clienta de años, el del puesto de junto. Dos nombres valen un expediente.
- El estándar del oficio — lo que gana un trabajador de su oficio y experiencia por aquí, con datos: el piso cuando lo demás es difícil.
Y si la lesión cambia su trabajo futuro
El jardinero con la espalda dañada, la cocinera con la muñeca fracturada: cuando la lesión cambia CUÁNTO va a poder trabajar, esa pérdida futura también se calcula — con expertos que la firma adelanta. Es la diferencia entre reclamar unas semanas y reclamar lo que de verdad le quitaron. La cuenta completa pone este rubro en contexto, y la consulta gratis arma su checklist el mismo día. ¿El miedo de fondo son los papeles? Esa guía primero — una página y se acaba el miedo.


